Una reunión del Consejo General de Italianos en el Extranjero (CGIE) terminó con un enfrentamiento abierto el jueves por la tarde (14) en la Farnesina, sede de la diplomacia italiana en Roma. El detonante fue el discurso del consejero. Daniel TaddoneEl representante de Brasil criticó la nueva ley de ciudadanía y el reciente fallo de la Corte Constitucional. La respuesta de otros miembros del consejo, especialmente del subsecretario para América Latina, Mariano Gazzola, generó más controversia de la que pretendía contener el discurso.
Taddone afirmó que el reciente fallo del Tribunal Constitucional fue “un duro golpe para todos nosotros” y acusó a la nueva ley de crear “cinco categorías de ciudadanos”, siendo los originarios de Trentino y Giuliano los más perjudicados. Según él, la reforma “no solo impide nuevas solicitudes, sino que está privando de ciudadanía a las comunidades de Sudamérica”. La frase que más resonó fue directa: “Quieren privarnos de la ciudadanía hasta la muerte”.
La respuesta de Gazzola y la comparación que resultó contraproducente.
El Subsecretario para América Latina, Mariano GazzolaLe pidió a Taddone un lenguaje más apropiado para su papel como asesor del CGIE y fue más allá. Para justificar la necesidad de una cuidadosa elección de palabras, Gazzola dijo: «Vengo de un país que ha sufrido, de una comunidad que ha sufrido la historia de…» desaparecidos".
“Decir que el gobierno quiere ‘hacernos desaparecer’ porque modifica una ley de ciudadanía es una falta de respeto hacia aquellos que realmente han desaparecido de nuestras comunidades.”
La comparación, que pretendía moderar el tono del debate, tuvo el efecto contrario. Al invocar las desapariciones políticas para reprender a un miembro del consejo que hablaba de las dificultades para acceder a la ciudadanía, Gazzola convirtió su intervención en el episodio más comentado de la sesión plenaria.
Gazzola añadió que las comunidades italianas sufren “no solo por el cambio en la ley, sino también por los engaños de abogados e intermediarios que prometen cosas imposibles”. Esta advertencia, legítima en sí misma, quedó eclipsada por la mención de los desaparecidos.
Gazzola también es Coordinador de MAIE (Movimiento Asociativo Italiani all'Estero) a América Latina.

Taddone contaba con apoyo
El diputado Luciano Vecchi, responsable de los italianos en el extranjero dentro del Partido Demócrata, tomó la palabra en defensa de Taddone y la libertad de expresión en el Consejo. «El Consejo General siempre ha respetado y protegido la libertad de cada miembro para expresar libremente sus posturas políticas», afirmó Vecchi. Según él, «no fueron las palabras de Taddone las que resultaron ofensivas, sino las críticas dirigidas a su intervención».
La declaración de Taddone, lejos de ser una exageración retórica, describía una realidad concreta. La nueva ley de ciudadanía ha creado una situación en la que los padres con pasaporte italiano deberán solicitar un permiso de residencia para traer a sus hijos a Italia si el reconocimiento de su ciudadanía no se había iniciado antes de la entrada en vigor del decreto. «Los padres pueden usar sus pasaportes, mientras que para los niños sería necesario solicitar un permiso de residencia en la comisaría», explicó el asesor.
Lo que reveló la reunión
El enfrentamiento en la Farnesina pone de manifiesto una tensión real dentro de los órganos representativos de los italianos en el extranjero. Por un lado, asesores como Taddone y Vecchi hablan abiertamente sobre los efectos de la nueva ley en las comunidades sudamericanas. Por otro, los miembros de la CGIE, si bien reconocen el sufrimiento de estas comunidades, prefieren un tono más institucional y evitan criticar directamente al Tribunal Constitucional.
El vicesecretario para Europa y Norte de África, Giuseppe Stabile, fue el más enfático de este segundo grupo. «No es correcto criticar al Tribunal Constitucional, porque sus decisiones deben respetarse», afirmó, criticando también al parlamentario Fabio Porta, quien había lamentado el fallo del Tribunal y el estado de los sistemas informáticos de la Farnesina para los servicios consulares.
La secretaria general, Maria Chiara Prodi, clausuró la sesión con un tono más constructivo, sin abordar el fondo del conflicto entre los miembros del consejo. Según los informes, la sesión plenaria se vio interrumpida durante media hora por discusiones internas que poco guardaban relación con el orden del día principal.







































