O Tribunal de Bolonia, en Emilia-Romaña, envió oficialmente, este lunes (25), una pregunta a la Tribunal Constitucional italiano sobre las normas que reconocen la ciudadanía italiana con base en el principio de ius sanguinis (sangre derecha) sin limite de tiempo.
La decisión fue anunciada por el Presidente del Tribunal, Pasquale Liccardo.
Según la sentencia, el Tribunal se pregunta si el reconocimiento de la ciudadanía italiana basado únicamente en la existencia de un antepasado italiano, incluso lejano en el tiempo y sin vínculos culturales, lingüísticos o tradicionales con Italia, es compatible con los principios establecidos en la Constitución italiana.
El caso analizado involucra a 12 ciudadanos brasileños que reclaman la ciudadanía basándose en una mujer italiana nacida en 1876 y que emigró de Italia a una edad temprana, a pesar de ser descendientes de numerosos otros antepasados no italianos.
Debate sobre los límites de tiempo
Liccardo destacó, según el periódico La Repubblica, que la legislación italiana se encuentra entre las pocas en el mundo que reconocen la ius sanguinis sin restricciones temporales. Subrayó que, considerando los millones de descendientes de italianos repartidos por el mundo, la norma puede plantear dudas sobre su compatibilidad con los conceptos de pueblo y ciudadanía definidos en la Constitución.
La decisión también hace referencia a interpretaciones legales del Tribunal Constitucional Supremo italiano y de la Corte Internacional de Justicia.
“Considerando que el sistema jurídico italiano es uno de los pocos en el mundo que reconoce la ius sanguinis sin establecer límite alguno y que nuestro país tiene, en el extranjero, según las estimaciones más fiables, varias decenas de millones de descendientes de un antepasado italiano, el Tribunal solicita al Tribunal Constitucional, con múltiples referencias a las directrices interpretativas del Tribunal Constitucional Supremo y la Corte Suprema Internacional de Justicia, para verificar si dicha regulación contrasta o no con los conceptos de persona y ciudadanía mencionados en la Constitución, con el principio de razonabilidad y con las obligaciones internacionales asumidas por Italia, incluso en el ámbito de la Unión Europea. Unión”, dice el cuestionamiento de presidente.

El año pasado, el Ministerio italiano de Asuntos Exteriores (Farnesina) advirtió sobre el potencial impacto de la norma, destacando que millones de descendientes de italianos en América del Sur podrían solicitar la ciudadanía.
Ahora, el resultado depende del análisis del Tribunal Constitucional, que podrá establecer nuevos criterios y límites para el reconocimiento de ciudadanía italiana.







































