A Tramontina es una de las empresas brasileñas más tradicionales, con 110 años De historia. Este es el resultado del esfuerzo de la familia del italiano EnricoTramontina.
Todo empezó cuando la pareja Enrico y Domenica Tramontina decidió irse Italia buscar trabajo en Brasil, a finales del siglo XIX, como tantos otros inmigrantes italianos en aquella época.
Vivían en el noreste de Italia, en el pueblo de Poffabro, ciudad de Frisanco, región de Friuli-Venezia Giuliaen la provincia de Pordenone.
Al llegar a Brasil, el matrimonio Henrique y Domingas (nombres ya brasileños) fui a Rio Grande do Sul y tuvo cuatro hijos, entre ellos Valentín Tramontina, quien nació el 17 de julio de 1893, en la ciudad de Santa Bárbara.
Tramontina inicia actividades con navajas
En 1911, a la edad de 18 años, Valentín decidió trasladarse al municipio de Carlos Barbosa, donde había llegado el ferrocarril y con él la esperanza de expansión empresarial. Fue allí donde instaló una pequeña herrería, que realizaba reparaciones para industrias de la región, además de herrar caballos.

En 1919, Valentín adquirió un terreno de 300 metros cuadrados en la Rua Amapá, donde construyó un edificio de madera para albergar a su herrería. Al año siguiente, el joven se casó Elisa De Cecco, lo que sería fundamental para la prosperidad de la empresa. La pareja tuvo hijos Ivo, Henrique y Nilo.
En 1925, Tramontina comenzó a producir navajas con mango de hueso. Fue el punto de partida de la actividad de cuchillería de Tramontina.
En 1932, la empresa incorporó a sus primeros empleados, vecinos del pueblo, que trabajaban en el agricultura a tiempo parcial y fabricaban cuchillos y navajas de bolsillo en los sótanos de sus casas.

Muerte, trabajo y crecimiento.
Valentín Tramontina murió con apenas 46 años, en 1939. Fue allí donde su viuda Elisa surgió como emprendedor crema y atrevido. Abordó el tren en la estación Carlos Barbosa y partió para vender sus productos en mercados de ciudades vecinas y de la capital.
Durante Segunda Guerra Mundial, entre 1939 y 1945, la determinación de Elisa de no dejar sucumbir a la empresa fue fundamental.

En 1949, el hijo Ivo Tramontina comenzó a administrar el negocio, junto a un amigo, Ruy Scomazzon, que pasó a formar parte de la sociedad.
La empresa comenzó a invertir en novas tecnologias, como maquinaria moderna y luego, con el laminado de acero, se abrieron grandes posibilidades. En la década de 50, Tramontina tenía 30 empleados y las navajas representaban el 90% de sus ingresos.
El año 1961 marcó la muerte de Elisa Tramontina, pero su legado de determinación y trabajar siguió dando frutos en las décadas siguientes.

El tamaño de un sueño
En los años 60 y 70, la empresa dio un gran paso adelante, abriendo instalaciones en Garibaldi, Farroupilha y Bahía. Nuevos productos Se comenzaron a fabricar, además de navajas, como cuchillos, cubiertos, brochetas, tijeras y diversos tipos de herramientas. El portafolio completo supera el 18 mil piezas.
El actual presidente del consejo de administración de la empresa es Clovis Tramontina, hijo de Ivo Tramontina, fallecido el 23 de diciembre de 2017, a los 92 años, en Carlos Barbosa, Serra do Rio Grande do Sul.

Tramontina hoy tiene 10 fábricas en Brasil, ocho en Rio Grande do Sul, uno en Belém-PA y otro en Recife-PE. El grupo emplea a más de 9 mil empleados y está presente en más de 120 países.
Estos son números que representan el resultado de la sueño de aquel humilde inmigrante que llegó a una tierra desconocida con el objetivo de formar una familia y buscar nuevas oportunidades para trabajar.



























































