Una estimación publicada el lunes pasado (2) por la Organización Internacional de la Viña y el Vino (OIV) señala que la producción mundial de la bebida podría caer este año al nivel más bajo desde 1961.
Según el informe de la entidad, la repentina caída fue impulsada por condiciones climáticas adversas, principalmente la extrema sequía que azotó varias regiones del planeta.
“Los desafíos climáticos en ambos hemisferios son, una vez más, las principales causas de esta reducción del volumen de producción global”, afirmó la OIV.
En relación con el año 2023, considerado débil por los profesionales del sector, se espera que la producción en 2024 caiga más de un 2%. Además, la cantidad representa una reducción del 13% respecto al promedio de la última década.
Las proyecciones de la OIV, basadas en cosechas de 29 naciones que representan el 85% de la producción anual de vino, estiman que las cifras de este año oscilarán entre 227 y 235 millones de hectolitros, el menor volumen cosechado desde 1961 (220 millones). (Reuters)







































