El controvertido alcalde de Val di Zoldo, Camillo De Pellegrin, participó este jueves 10 de abril en una audiencia pública en el Senado italiano, por invitación de la Comisión de Asuntos Constitucionales.
El tema de discusión fue el proyecto de ley que pretende endurecer los criterios para conceder la ciudadanía italiana a los descendientes.
Acompañado por la directora Alina Maier, De Pellegrin relató la experiencia del municipio, que se ha convertido en uno de los destinos más buscados por los oriundos —descendientes de italianos nacidos en el extranjero— interesados en obtener la ciudadanía italiana.
Según él, la Ley Nº 32 de 2007 provocó desequilibrios en el sistema:
“Es la ley la que creó el negocio y permitió al nativo, que en la genealogía debía remontarse muchas generaciones hasta encontrar algo de sangre italiana, venir a Italia y establecerse solo por el tiempo necesario para ver aprobada la práctica”.
Durante la sesión, el alcalde afirmó que se ha logrado el principal objetivo de participación:
Hemos logrado que las más altas esferas políticas comprendan que la cuestión de la ciudadanía italiana merece gran atención. No podemos seguir tratándola como lo hemos hecho en el pasado.
Para De Pellegrin, la ciudadanía debe estar vinculada a la presencia continua en territorio italiano:
Para obtener la ciudadanía italiana se requiere un vínculo estable con el territorio; una ciudadanía que no se obtiene simplemente por la llegada, sino por la residencia efectiva. Porque si bien es cierto que en muchas partes del mundo existe un fuerte vínculo con Italia, hay que reconocer que en otros casos estos vínculos son ficticios.
El alcalde también abogó por la adopción de políticas que incentiven el retorno de los descendientes dispuestos a integrarse permanentemente:
Esta provincia y este país necesitan gente. Esto se puede lograr con más nacimientos o con el regreso de los descendientes de los oriundos, a quienes se les debería dar una vía preferencial. Pero hablo de regreso y estabilidad, no de un billete para obtener un documento que no certifica la pertenencia a un Estado, que es una comunidad, sino solo la posesión de un certificado.
El discurso, aunque polémico, refleja una realidad incómoda: ni siquiera los italianos quieren vivir en Val di Zoldo, que sufre falta de infraestructuras básicas y aislamiento geográfico. Como muchos pequeños municipios montañosos, se enfrenta al éxodo poblacional y a servicios limitados.
























































