La posibilidad de un boicot organizado por descendientes de italianos en el extranjero comienza a generar preocupación en Roma. La campaña, motivada por la propuesta de restringir el acceso a la ciudadanía italiana, podría afectar tanto a las exportaciones como a las empresas italianas que operan en el país.
“En tiempos en que el comercio es un asunto muy delicado, a alguien en la Farnesina le pueden pitar los oídos”. La frase cierra un artículo publicado por el influyente portal HuffPost Italia, este miércoles (23), y resume el ambiente detrás de escena en el gobierno. El blanco de las presiones son las restricciones defendidas por el ministro de Asuntos Exteriores, Antonio Tajani.
Más allá de los productos Creadas en Italia —como la alimentación, la moda y los automóviles— que generan alrededor de 5 millones de euros – alrededor de R$ 33 mil millones – Cada año, en el comercio bilateral, operan en Brasil alrededor de mil empresas italianas. La amenaza de un boicot preocupa a empresarios y autoridades, dada la creciente movilización de los ítalo-brasileños.
Luis Roberto Lorenzato, exdiputado de la Lega, encabeza parte de la reacción. En su página “Vota por la ciudadanía italiana”, publicó una encuesta elaborada por el profesor de Ciencias Contables y auditor Walther Bottaro. La encuesta muestra que más de la mitad de los participantes están considerando reducir su consumo de productos italianos y evitar viajar a Italia.
El 44% de los participantes afirma que tiene intención de reducir significativamente o totalmente su consumo de productos italianos, como vino, alimentos, ropa y automóviles.
Entre los que respondieron, el 25,5% dijo que tiene la intención de dejar o casi dejar de consumir productos italianos. Otro 27,5% dice que lo reducirá a la mitad. El 13,7% afirma que debería reducir el consumo hasta en un tercio. Sólo el 31,4% dijo que la medida no afectará su comportamiento.
Vea los resultados preliminares de la encuesta:


Italia desconoce la animosidad que los brasileños sienten hacia los argentinos. Imaginen a estos descendientes que están siendo rechazados por Italia. ¿Seguirán consumiendo productos italianos? pregunta Lorenzato.
Para Bottaro, los datos son claros. “Hablo con representantes de muchas empresas italianas y el ambiente se ha vuelto tenso. Los resultados indican una fuerte reducción del consumo”, afirmó.
La propuesta defendida por Tajani limita la ciudadanía a aquellos cuyos abuelos nacieron en territorio italiano. La Liga, liderada por Matteo Salvini, intenta cambiar el texto y propone extender el derecho a cualquier persona que tenga un abuelo italiano, independientemente de su lugar de nacimiento.
La reacción al discurso de Tajani, en el que calificó a los descendientes como una “amenaza”, puede haber ido más allá del ámbito político. Con el turismo de base amenazado y el consumo en riesgo, el impacto de la crisis podría ir desde los corazones de los votantes hasta las arcas de las empresas italianas.







































