La región de Liguria, en el norte de Italia, ha revelado la evidencia más antigua identificada hasta la fecha de la relación entre humanos y perros. Huellas fosilizadas halladas en la Gruta da Bàsura, en Toirano, muestran el paso de un perro de gran tamaño y un grupo de hombres, mujeres y niños del Paleolítico. La datación indica 14,4 años.

El estudio, publicado en la revista Revisiones de Ciencias Cuaternarias por investigadores de Universidad La Sapienza de RomaSe analizaron 25 huellas de cánidos mediante fotogrametría y morfometría avanzada. Las huellas se compararon con casi mil huellas de perros domésticos y lobos modernos.
Según Marco Romano, profesor de paleontología y coordinador de la investigación, las huellas pertenecen a un solo perro adulto, de unos 40 kilogramos de peso y casi 70 centímetros de altura. Siguió de cerca al grupo humano que exploraba las profundidades de la cueva. Para Romano, la superposición entre las marcas humanas y caninas demuestra la contemporaneidad de los registros e indica una estrecha relación entre ambos.
Romano afirmó que, por primera vez, fue posible identificar un momento específico de interacción directa registrado en el suelo. Las secuencias muestran pasajes que se entrecruzan. En algunas secciones, el perro pisa huellas humanas, mientras que en otras ocurre lo contrario. El estudio destaca que este intercambio registrado en diferentes áreas de la cueva demuestra la participación activa del animal en la exploración.
Hasta ahora, el registro más antiguo de perros en un contexto humano provenía de Bonn-Oberkassel, Alemania, donde se había identificado un enterramiento de hace 14,2 años. Sin embargo, la cueva de Bàsura presenta la primera evidencia directa de coexistencia e interacción entre humanos y perros en el Paleolítico.







































