En Florencia, la tradición Café rivoireEn la Piazza della Signoria, se lanzó un proyecto simbólico: un espresso a 1 euro para los residentes de la ciudad. La iniciativa busca reconectar a los florentinos con el centro histórico, actualmente muy turístico.
Fundado en 1872, Rivoire es conocido como uno de los cafés más elegantes de la ciudad. Con vistas a la Palazzo Vecchio, el lugar es frecuentado por turistas y ahora quiere atraer nuevamente a los residentes con una propuesta accesible y acogedora.
Un gesto simbólico para recuperar el centro
La iniciativa, denominada "caffè del Fiorentino", ofrece un espresso por 1 euro en barra a quienes acrediten su residencia en Florencia o en localidades cercanas: Fiesole, Scandicci, Impruneta, Bagno a Ripoli, Sesto Fiorentino y Campi Bisenzio. Esta condición también se aplica a los extranjeros que residen oficialmente en la región.
El precio reducido representa un ahorro de 80 céntimos respecto al precio tradicional. Según Marco Fallani, director del café y creador del proyecto, la intención es clara: “Queremos decir: esta ciudad sigue siendo vuestro hogar”, le dijo al Corriere della Sera.

Rivoire invierte en ciudadanía y sostenibilidad
El café de 1 euro forma parte de una estrategia más amplia para reconectar con la ciudadanía. Originalmente una chocolatería fundada por Enrico Rivoire, Rivoire se ha transformado con los años en un espacio de encuentro para escritores, artistas y políticos.
En los últimos años, el establecimiento ha sido renovado y ha renovado su identidad. Además del precio simbólico del café, también hay un incentivo para consumir localmente: un cartel en el mostrador aconseja a los clientes evitar... quitar, una práctica común entre los turistas.
“El objetivo es fomentar el consumo en mostrador, al estilo italiano, y al mismo tiempo reducir el desperdicio en el centro histórico”, explicó Fallani.
En los primeros días de la campaña, muchos residentes volvieron al café. Algunos incluso decidieron pagar el precio completo como forma de apoyar la iniciativa. Este gesto sencillo pero significativo demuestra que Recuperar la vida cotidiana local es posible incluso en los centros más turísticos de Italia.






































