Ayer no se emitió ningún fallo del Tribunal Constitucional italiano. Ningún juez formuló preguntas. Pero a la mañana siguiente, entre los abogados que siguen los procesos de ciudadanía por descendencia, la valoración predominante es casi unánime en un punto: el argumento oral de Marco Mellone Esto cambió la dinámica del juicio, independientemente del resultado.
Abogados entrevistados por italianismo El miércoles (10), calificaron la actuación de decisiva. Según uno de ellos, Mellone “estuvo impecable” y “puso todo en su sitio”. Otro destacó el contraste con el resto de la sesión: mientras la mayoría de los abogados leían sus alegatos, Mellone hablaba con la convicción de quien conoce el tema a la perfección, una postura que, según la experiencia de quienes han presenciado numerosos alegatos orales, obliga a los jueces a prestar atención. “Cuando alguien argumenta así, es difícil no prestar atención. Si uno está leyendo, el juez piensa: está en el expediente, lo leeré después”, resumió una de las fuentes.
La tesis del panel acordado
La interpretación más interesante que circula entre los abogados va más allá del desempeño individual. Según estas fuentes, el verdadero efecto de la audiencia fue interno al tribunal. En juzgados con muchos jueces, creen que es común que los demás jueces deleguen el análisis al ponente, siguiendo el procedimiento sin un análisis profundo. Esto, en su opinión, es lo que ocurrió en la sentencia que dio lugar a... Sentencia 63/2026.
El argumento contundente y directo de ayer habría roto esa inercia. Al decirles a los catorce jueces (uno estaba ausente), mirándolos a los ojos, que el Tribunal había dictado sentencia mediante un comunicado de prensa antes de escuchar a la defensa, Mellone habría obligado a los magistrados que "dejaron pasar el primer juicio" a examinar el caso con sus propios ojos. "Ahora sí que va a pasar algo", predijo una de las fuentes.
Estos abogados ya dan por hecho un efecto secundario: no se espera que el Tribunal repita la sentencia... comunicado de prensa anticipando el resultadoComo ya hizo en marzo, una práctica que fue duramente criticada en la asamblea. Según algunas fuentes, el "error de ayer", expresión utilizada por uno de ellos para referirse a la exposición pública de esa decisión, hizo que repetir el gesto fuera políticamente insostenible.
Puedes perder, ¿y qué?
El optimismo, sin embargo, es calculado. Ninguna de las fuentes consultadas por Italianismo apuesta por una victoria asegurada. «¿Podrían perder? Podrían», admitió una de ellas. No obstante, la misma fuente considera que la defensa ha logrado su objetivo: ha demostrado públicamente, «por un margen muy amplio», que la reclasificación de los descendientes como extranjeros sin vínculos no resiste el enfrentamiento con la realidad de millones de italianos nacidos en el extranjero.
En la conversación entre los abogados también se incluye una advertencia técnica: el Tribunal Constitucional no está formalmente obligado por la interpretación del Tribunal de Casación ni de los tribunales de apelación, que han reafirmado la ciudadanía como un derecho original. Esta libertad interpretativa, según ellos, es precisamente lo que hace que el resultado sea impredecible.
Pero hay un punto en el que las fuentes convergen fuertemente: el peso histórico de una posible negación. Mellone recordó a los jueces, en el tribunal, que la ley y la jurisprudencia italianas han afirmado durante 160 años que un descendiente de un italiano nace italiano, el llamado ley vivaEsta sentencia, reconocida por el propio Tribunal y reafirmada por el Tribunal de Casación hace unas semanas, se basa en las convicciones de la clase jurídica italiana. Según abogados entrevistados por Italianismo, si el Tribunal confirma la Sentencia 63, no solo estará resolviendo un caso, sino que también quedará registrada en los anales como una ruptura radical con siglo y medio de tradición jurídica del país. En palabras de una fuente, los jueces fueron advertidos de que la historia dejaría constancia de lo que allí se decidió.
¿Qué ocurriría si el Tribunal ratificara la línea establecida en la Sentencia 63? El camino ya está trazado y consta en las actas: el Tribunal Europeo de Derechos Humanos. Las fuentes reconocen el coste, una espera adicional estimada de dos a tres años, pero la intención es clara. «La lucha aún no ha terminado», afirmó una de ellas.
Se espera el veredicto antes del receso judicial de agosto. Hasta entonces, la comunidad de ascendencia italiana vive con una pequeña certeza y una gran esperanza: ayer, por primera vez desde marzo, los quince jueces escucharon todo lo que la diáspora tenía que decir. Y los escucharon mirándolos a los ojos.






































