El llamado "Pase Verde", que el gobierno de Roma quiere implementar a partir del 6 de agosto, dividió a los italianos.
En los últimos días, más de 30 personas se han manifestado, de norte a sur de Italia, para protestar contra el pase y exigir libertad.
Son ciudadanos que se oponen a la vacunación y medidas gubernamentales y cuyas posiciones contrastan con las de empresarios y comerciantes, dispuestos a todo para devolver la vida del país a la normalidad.
Según las autoridades, desde que se anunció el jueves la decisión de introducir el nuevo pase en la vida social en Italia, las citas para vacunas han aumentado un 200%.
El debate sobre el “Pase Verde” asumió un papel central en el parlamento, amenazando con socavar la coalición en el poder. Si, por un lado, el Ministro del Interior italiano condena las manifestaciones contra la vacunación; el líder de la derecha, Matteo Salvini, dice que los políticos deberían respetar y escuchar las voces de los manifestantes.
El pase, anunciado por el primer ministro italiano Mario Draghi y el ministro de Salud, Roberto Speranza, estaba diseñado para evitar que personas no vacunadas entren en lugares cerrados o concurridos.
El pase estará disponible en formato de certificado digital o en papel y mostrará cuántas vacunas ha recibido una persona, si ha tenido un resultado negativo en la prueba PCR en las últimas 48 horas o si se ha recuperado recientemente del Covid-19.
El pase permitirá a las personas que hayan recibido una dosis ingresar a lugares cerrados como restaurantes y cines, y a quienes tengan dos dosis acceder a lugares de reunión concurridos.

















































