Una vacuna contra el cáncer, que actúa como una especie de “caballo de Troya” en el cuerpo, mostró resultados prometedores en un estudio dirigido por investigadores de la Italia y publicado en la revista Science Translational Medicine.
La investigación se llevó a cabo con 12 pacientes con un subtipo de tumor de colon ya en fase de metástasis y fue realizada por especialistas de la Fundación Giovanni Armenise de Harvard a través del Instituto Italiano de Medicina Genómica (IIGM) en el Istituto di Candiolo de la Fundación Piamonte. de Oconlogía (IRCCS).
También contó con la colaboración de la biotecnológica franco-italiana Nouscom y el apoyo de la Fondazione AIRC per la Ricerca sul Cancro.
En pocas palabras, la vacuna ingresa al cuerpo para “engañar” a las células, transportando información para que el sistema inmunológico reconozca las células tumorales.
De esta manera, mejora la respuesta contra el cáncer y también los medicamentos de inmunoterapia administrados al paciente. De esta manera, es posible combatir la resistencia que tiene el organismo a estos medicamentos.
Las vacunas terapéuticas contra el cáncer se estudian desde hace muchos años y, al igual que las vacunas preventivas utilizadas en el caso de enfermedades causadas por virus, su objetivo es enseñar al sistema inmunológico a reconocer y combatir el peligro.
En este caso, el cáncer se identifica basándose en proteínas “peculiares” de las células tumorales. Hay varias estrategias en estudio: una de ellas es el ARN mensajero (ARNm), estrategia también utilizada en algunas de las vacunas exitosas contra el Covid-19.
En el caso de esta fórmula se utilizó un adenovirus de gorila, convertido en inofensivo y encargado de transportar diversos rastros de células tumorales para inducir el sistema inmunológico.
En el estudio clínico con pacientes se aplicó tanto el inmunizador como un medicamento de inmunoterapia perteneciente a la familia de los inhibidores de puntos de control inmunológico. El resultado fue una alta eficacia en todos los pacientes. En algunos de ellos la eficacia se comprobó hasta dos años después de su aplicación.
Los investigadores descubrieron que la vacuna funciona aumentando algunas células inmunes que tienen la función de identificar y matar células infectadas con virus o tumores.
Se trata de una población particular de linfocitos CD8+ con características similares a las células madre y que logra escapar de los mecanismos de agotamiento que suelen atravesar las células inmunes y expuestas crónicamente al cáncer.
“Entendemos el mecanismo de acción que determina la eficacia de la vacuna. Gracias a este mayor conocimiento, podemos transformar nuestros análisis experimentales en terapias dirigidas más precisas para cada paciente”, explicó la directora del laboratorio de Inmunorregulación de Armenise-Harvard, Luigia Pace.
“Además, considerando que la técnica de fabricación de estas vacunas está definitivamente probada y que los datos obtenidos en este primer ensayo clínico son muy prometedores, se prevé la posibilidad concreta de crear nuevas vacunas eficaces contra muchos otros tipos de cáncer”, concluye Pace.
por Manejar


























































