Se espera que el Tribunal Constitucional italiano publique su decisión antes del 31 de julio sobre la constitucionalidad del reconocimiento de la ciudadanía italiana a través de ius sanguinis —es decir, por parentesco consanguíneo— sin límites generacionales. El dictamen debe emitirse antes del receso del Poder Judicial, que comienza el 1 de agosto, según lo determine italianismo.
La audiencia, celebrada el 24 de junio en RomaLa audiencia fue convocada después de que el Tribunal de Bolonia planteara dudas sobre la validez del artículo 1 de la Ley 91/1992, que fundamenta el actual modelo de ciudadanía italiana por linaje.
Otros tribunales, como los de Milán, Florencia y Roma, también han suspendido procedimientos similares a la espera de una decisión del Tribunal Supremo.
Mudanças recientes na legislação
Se espera que la deliberación considere la nueva Ley n.º 74/2025, que consolidó el Decreto Tajani y estableció limitaciones al reconocimiento de la ciudadanía por descendencia. Según el nuevo texto, solo los hijos y nietos de italianos nacidos en Italia o que solo tengan la ciudadanía italiana podrán realizar el trámite.
Los abogados defensores argumentaron que estos requisitos son inconstitucionales, alegando que los cambios restringen un derecho que ha estado garantizado durante más de un siglo.
Repercusión entre los descendientes
A la sesión asistieron representantes de la comunidad italiana en el extranjero. Miles de descendientes de italianos con procesos judiciales en curso esperan con ansias el resultado.
Si el Tribunal determina que la nueva ley viola la Constitución, las restricciones podrían ser anuladas. Si no se dicta sentencia sobre la ley, la cuestión deberá analizarse en un nuevo proceso judicial.
El 25 de junio, el El Tribunal de Turín aceptó la demanda de AGIS (Asociación Giuristi Iure Sanguinis) y AUCI (Avvocati Uniti per la Cittadinanza Italiana), que también cuestiona la constitucionalidad de la nueva norma. La solicitud será analizada por el mismo Tribunal.
La comunidad de ascendencia italiana tiene grandes expectativas, ya que el juicio podría afectar directamente los derechos de ciudadanía de millones de personas fuera de Italia.






































