El pasado miércoles (27) comenzó a funcionar la “Lavandería del Papa Francisco”, un servicio de lavado de ropa que el Vaticano ofrece gratuitamente a personas de bajos ingresos, personas sin hogar y trabajadores inmigrantes.
La iniciativa, que también cuenta con un servicio de duchas para facilitar el aseo personal a quienes lo necesitan, se inauguró en San Ferdinando, en la provincia de Reggio Calabria.
La comunidad tiene menos de 5 habitantes y alberga uno de los numerosos guetos donde cientos de inmigrantes africanos viven en la pobreza y la degradación, a la espera de un permiso de residencia y, a menudo, explotados en la recolección de cítricos.
“Es una señal nueva y vieja. El Santo Padre abrió lavanderías y duchas en muchos lugares. Este es un gesto evangélico para dar dignidad a las personas, pero también para mostrar a los demás que hoy existen lugares que son difíciles de comprender y que son lugares de vergüenza para todos nosotros”, dijo a ANSA el limosnero apostólico, el cardenal Konrad Krajewski.
El limosnero del Papa destacó que hay lugares sin “electricidad, sin gas y muchas veces sin agua corriente”, recordando que hay mil personas que “están sin documentos y si están sin documentos trabajan ilegalmente, no pueden abrir cuentas bancarias, no no se pueden alquilar casas”.
“Esta iniciativa, que se repite en el tiempo, es para mí motivo de alegría porque es una posibilidad más de estar cerca de la humanidad herida, una manera de demostrar la presencia y la cercanía de Dios a los más pequeños”, concluyó Krajewski.
Además de las cinco duchas y el cuarto de lavado con cuatro lavadoras y cuatro secadoras, colocadas en dos contenedores, la iniciativa también brindará un servicio denominado “Help Desk Presidio”, para ayudar a los inmigrantes en la tramitación de sus documentos.
Las dos herramientas pretenden dar forma concreta a la caridad y al mismo tiempo inteligencia a las obras de misericordia para devolver la dignidad a muchas personas, empezando por los más pobres.
Además de Krajewski, a la inauguración asistió monseñor Francesco Savino, vicepresidente de la Conferencia Episcopal Italiana (CEI), entre otros religiosos. La iniciativa está promovida por el grupo Procter & Gamble Italia, auspiciada por Caridad Apostólica y llevada a cabo gracias a la implicación de Cáritas de la diócesis de Oppido Mamertina-Palmi y la colaboración de Haier Europa. (ANSA)























































