El Ayuntamiento de Roma ha acumulado más de 120 actas de nacimiento y matrimonio atrasadas. Este retraso afecta directamente a las familias que esperan la documentación para validar sus derechos civiles o completar el reconocimiento de la ciudadanía italiana, lo que incluye la obtención de la ciudadanía para sus hijos menores.
“Llevamos dos años esperando nuestros certificados en Roma para actualizar nuestro registro AIRE y solicitar la ciudadanía para nuestros hijos, pero con el cambio de la ley, a nuestros hijos les han quitado sus derechos”, dice María Mercedes, ilustrando la situación de miles de familias en la misma situación.
El problema no se limita a la capital italiana. En Valle de Zoldo, en el norte de Italia, el alcalde Camillo De Pellegrín Reconoce la acumulación de casos. Según él, el municipio aún está tramitando solicitudes de 2019. El municipio ha sido objeto de decisiones judiciales que exigen la transcripción de los certificados de los nuevos ciudadanos italianos.
La falta de estructura y personal en la comuna se citan como las principales causas del retraso.
La presión ha aumentado desde la promulgación del Decreto Tajani en mayo de este año. Con esta modificación, los menores que no fueron incluidos en el procedimiento principal perdieron automáticamente su derecho a la ciudadanía. Muchos quedaron excluidos debido a órdenes judiciales, limitaciones económicas o por haber nacido durante o después del procedimiento judicial.
En mayo, el Tribunal de Roma falló a favor de un joven al que se le había denegado la ciudadanía debido a demoras del gobierno. Esta decisión refuerza la idea de que el Estado puede ser considerado responsable de la burocracia excesiva.
Para el profesor de derecho Paolo Morozzo della Rocca, especialista en inmigración, el fallo deja claro que el Estado no puede trasladar sus fallos a las familias.
“El Estado no puede transferir sus propios retrasos a sus hijos”, dijo. Para él, “cuando un padre obtiene la nacionalidad italiana, el menor tiene derecho a seguir el mismo camino. Si esto no sucede por culpa exclusiva de la administración, el menor no puede pagar esta factura. El juez aplicó correctamente la legislación vigente al momento de la solicitud, respetando el principio de buena fe y el interés superior del menor”.
Como dice el viceprimer ministro Antonio Tajani, «la ciudadanía italiana es un asunto serio». Y los retrasos, también.






































