Los cambios de carrera y la creación de nuevos negocios después de los 50 años marcan las trayectorias de Erica Porru y Alessandro Pavoncelli. Estos dos italianos tienen historias inspiradoras. Eligieron Portugal. transformar las pasiones familiares en exitosas empresas gastronómicas, demostrando que es posible empezar de cero en cualquier etapa de la vida.
Erica Porru, de 54 años y originaria de Roma, trabajó durante tres décadas como maquilladora en la industria cinematográfica. En 2021, decidió cambiar de rumbo y abrió Clube de Vídeo en Beato, Lisboa. El restaurante funciona en lo que antes era un videoclub y sirve platos inspirados en las recetas de su madre.
“Las recetas son mías, pero inspiradas en las de mi madre. Intento crear un ambiente acogedor en la cocina”, explica Erica. Esta empresaria dirige un equipo exclusivamente femenino. Cuenta que enseñó todo lo que sabía para que el ambiente resultara más familiar para los clientes.
Tradición y memoria romanas
El menú del restaurante de Erica se decide a diario en función de los productos frescos del mercado. Entre las opciones más populares se encuentran la lasaña de setas porcini y la lasaña de ricotta y espinacas. El local tiene capacidad para 30 personas y cuenta con una decoración repleta de antigüedades.
El nombre del local sigue generando situaciones curiosas. «Me han llamado preguntando si teníamos cierta película. Entonces les explico que, a pesar del nombre, no tenemos películas, sino comida», comenta el dueño. Justo al lado, una tienda de comestibles vende productos como pasta Abruzzo y grappa.
Un nuevo comienzo a los 72 años en Cascais.
Alessandro Pavoncelli se mudó a Cascais Tras el fin de un matrimonio de 30 años, este italiano de 72 años, originario de Verona, nunca había viajado fuera de su país natal hasta su divorcio. En Portugal, fundó Mr. Nonno en 2024.
“Después de 30 años de una relación que finalmente termina, es muy fácil sentirse perdido”, explica su hija, Ilaria Pavoncelli. Según ella, la sugerencia de que su padre buscara un nuevo propósito fue el punto de partida del negocio de lasaña.
Su afición por la cocina es una herencia directa de su madre, que era pastelera en Italia. «A mi padre siempre le gustó cocinar, pero con su ajetreada vida solo lo hacía los fines de semana», cuenta su hija, Ilaria Pavoncelli. Según ella, la gastronomía siempre ha sido el pilar fundamental de la familia.

Fue en este entorno familiar donde Alessandro perfeccionó las recetas tradicionales italianas. «La cocina siempre ha formado parte de nuestra familia. Ahí fue donde aprendió las recetas tradicionales italianas y empezó a prepararlas para sus amigos», recuerda Ilaria. Lo que comenzó como un pasatiempo de fin de semana pronto adquirió una dimensión profesional.
El negocio, llamado Mr. Nonno, surgió de forma natural durante las cenas en casa. La lasaña, el plato favorito del nieto de Alessandro, siempre era la estrella de la mesa. «La idea de crear un negocio nació precisamente de esas cenas. A todos les encantaban los platos de mi padre y empezaron a pedir más», explica su hija.
Aunque la planificación comenzó a finales de 2025, el proyecto no cobró impulso oficial hasta 2026, tras obtener la licencia para la cocina. Dado el éxito sostenido del negocio, las cifras demuestran su buena acogida. «Cada mes crecemos un 20% aproximadamente», revela Ilaria.
El secreto de la pasta artesanal
Aproximadamente el 90 por ciento de los ingredientes utilizados en la producción se importan de Italia para mantener la autenticidad.
El menú incluye lasaña clásica, albóndigas de carne y ravioles de ricotta. En Mr. Nonno, la precisión técnica es primordial. "Hacer la pasta desde cero es más saludable y menos calórico", enfatiza Ilaria.
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