Como ocurre en Italia, los brasileños ahora abarrotan los tribunales portugueses en busca de residencia o ciudadanía.
Sólo entre octubre y noviembre de 2024, el Tribunal Administrativo de Lisboa registró 21.526 acciones contra la Agencia de Integración, Migraciones y Asilo (AIMA), organismo responsable de la autorización de residencia en Portugal.
Según el diario Público, unos 400 pedidos siguen retrasados, lo que agrava aún más la situación.
Quieren irse de Brasil
la carrera por nacionalidad portuguesa refleja un momento crítico en Brasil, en el que Millones consideran abandonar el país en busca de estabilidad en el extranjero. Para muchos, la ciudadanía europea es vista como una forma más ágil de realizar este plan.
El ingeniero químico jubilado Lanny Fortes Máximo, de 67 años, es un ejemplo. Con delicados de salud, lleva tres meses esperando que se emita una decisión judicial que le garantice prioridad en su proceso en el Instituto del Registro y del Notariado (IRN). Incluso con la decisión favorable, el caso sigue estancado debido a la lentitud del sistema judicial portugués.
"Es increíble lo que está pasando", dice. Público.
La justicia portuguesa bajo presión
El Tribunal de Lisboa se enfrenta a una sobrecarga cada vez mayor, en parte debido a la falta de alguaciles. Actualmente, según el Tribunal Supremo Administrativo, sólo están ocupados 33 de los 45 puestos necesarios. Este déficit contribuye a los retrasos en las notificaciones que deberían enviarse en un plazo de 48 horas, pero que han tardado meses.
Fortes Máximo, que busca la ciudadanía por ascendencia sefardí desde 2022, presentó toda la documentación requerida por el IRN (Instituto de los Registros y del Notariado), incluida la prueba de su origen. Diagnosticado con cáncer y con antecedentes de problemas cardíacos, cuestiona: “¿Tengo derecho a prioridad? ¿Cuánto más puedo esperar para obtener la ciudadanía?

El paralelo con Italia
Portugal vive una situación similar a la de Italia, donde más de 100 casos esperan sentencia sobre ciudadanía.
En Brasil, el retrasos en los consulados italianos llevó a los descendientes a apelar directamente a los tribunales italianos, reduciendo el tiempo de espera de casi una década a alrededor de dos años mediante decisiones favorables.







































