La plataforma de moda Shein celebró su primer desfile en Italia en octubre, en Milán, pero recibió críticas tanto de la industria textil como del gobierno italiano. La iniciativa de la empresa china, ahora con sede en Singapur, reavivó el debate sobre el impacto de la moda ultrarrápida en el país.
El evento tuvo lugar la misma semana en que el Ministerio de Empresa y Made in Italy convocó una reunión de emergencia para analizar los efectos de la creciente presencia de ropa de bajo coste en el mercado nacional. «El sector textil está bajo ataque», declaró Luca Sburlati, director de Confindustria Moda, en una entrevista con la AFP.
Reacciones del gobierno y la industria
El ministro de Moda italiano, Adolfo Urso, advirtió sobre una “invasión de productos extranjeros de bajo costo” que, según él, perjudica la producción local y pone en riesgo a los consumidores. Se espera que el sector, que representa cerca del 5% del PIB de Italia, presente un nuevo plan estratégico para fortalecer la moda nacional en noviembre.
A nivel europeo, el sector pide que se ponga fin a la exención fiscal para los pedidos inferiores a 150 euros, una medida ya adoptada por Estados Unidos.
Impactos ambientales y sociales
Los críticos señalan el daño ambiental causado por las prendas desechables, producidas a gran velocidad y bajo costo. Shein ya ha sido multada por falta de transparencia ambiental, tanto en Italia como en Francia. Además, la empresa es objeto de quejas sobre las condiciones laborales en sus fábricas.
La semana pasada, el gobierno italiano implementó una directiva de la Unión Europea que exige mayor claridad en la divulgación de los impactos ambientales de los productos vendidos en el país.

Popularidad y atractivo para los jóvenes
A pesar de las críticas, Shein mantiene una fuerte presencia en Milán. «No se puede salir a la calle sin estilo», comentó Mattia Trebino, un estudiante de 24 años que asistió al desfile de la marca. Reveló que recibe alrededor de cuatro paquetes de Shein cada mes.
El evento presentó prendas inspiradas en el Milán de los años 1980, como trajes de tres piezas y abrigos de piel sintética. "La idea era demostrar que con Shein todo el mundo puede encontrar su estilo", afirmó Luca Raveillon, director artístico del desfile.
La influencer italiana Alessia Tresoldi, con un millón de seguidores, elogió el evento y compartió imágenes en redes sociales. "Shein observa lo que sucede en las calles", afirmó.
Un estudio de The European House-Ambrosetti reveló que los europeos consumen un 60 % más de ropa que en el año 2000 y la conservan la mitad de tiempo. Según su autor, Carlo Cici, el sector necesita innovar para diferenciarse, pero se enfrenta a consumidores que valoran la sostenibilidad sin estar dispuestos a pagar más por ella.





































