Cuenta la leyenda que la catedral del sur de Italia alberga el cuerpo de la hija del Conde Vlad III di Valacchia, famoso como el Conde Drácula.
La historia que vincula a Acerenza, en la región de Basílicata, con el Conde Drácula suscita especial curiosidad.
Sí el provincia de potenza tendría que ver con el “vampiro” de Transilvania.
No libro de Giusy Tolve y Roberto Lacava Hay un capítulo completo dedicado al tema.
Los autores escriben: “Viviendo a finales del siglo XV, María Balsa, esposa del conde Giacomo Alfonso Ferrillo, era hija del príncipe heredero de un territorio ubicado entre Rumania y Serbia, Vlad III de Valaquia, más conocido como el Conde Drácula”.
Según el libro, llegó a Italia huérfana y, por su estatus social, fue adoptada por el rey de Nápoles, Alfonso d'Aragona, quien luego la entregó en matrimonio a su sobrino Alfonso Ferrillo.
¿Pero cómo puedes estar seguro de que es la hija del Conde Drácula?
En la Catedral de Acerenza, reformada en 1520-1524 por los cónyuges Ferrillo, en el ángulo superior izquierdo se puede ver el escudo de la familia Balsa que domina, en clasificación, al de la familia Ferrillo.
No en vano, hay un dragón: el mismo que aparece en el escudo de Vlad III perteneciente a la Orden del Dragón. Coalición de nobles guerreros nacida durante las Cruzadas para contener el avance de los musulmanes.

Fundada por Vlad III y Segismundo de Luxemburgo, padre de Alfonso de Aragón, la Orden del Dragón se extendió rápidamente y, en particular, estuvo representada por Balbo, embajador de la República de Venecia, y por el líder Filippo Scolari, que formó parte de la primeros 24 caballeros fundadores de la propia orden.
Las curiosidades no se quedan ahí, ya que la catedral está llena de referencias al vampirismo.
Justo en la entrada, criaturas monstruosas muerden en el cuello a dos víctimas inocentes.
En la cripta es posible ver, en bajorrelieve, una extraña representación que reproduce a la diosa Lilith, conocida –según la leyenda– por aparecer sólo de noche para chupar la sangre de los hombres, especialmente de los recién nacidos.
En los frescos, el hombre que supuestamente representa a Drácula está colocado de espaldas al altar, como si quisiera darle la espalda a Dios.

La Virgen y el Niño, al lado, hacen lo mismo. Un poco como hizo Vlad cuando, según la leyenda, al ver a su esposa asesinada por los turcos, firmó un pacto con el diablo, que lo convertiría en un no-muerto.
Los autores del libro recuerdan que incluso el famoso director italoamericano, Francis Ford CoppolaQuedó fascinado por esta historia cuando decidió rodar la película “Drácula” en 1992.







































