Ser padre por primera vez es una experiencia que los hombres intentan prolongar al máximo en Italia, más que en otros países europeos, reveló el Instituto Nacional de Estadística (Istat).
Según los datos, los italianos se convierten en padres, de media, a los 35,8 años, la edad más avanzada de la Unión Europea. Le siguen los franceses (33,9 años) y los alemanes (33,2 años).
Uno de cada tres hombres supera este límite y sigue sin tener hijos mayores de 36 años. Entre las principales razones está el hecho de que las características funcionales de los espermatozoides (movilidad, morfología e incluso daños en el ADN) empeoran con la edad, según la evidencia científica.
Además, con la edad aumenta el tiempo de exposición a contaminantes ambientales externos, como los microplásticos, que han demostrado ser un problema para la fertilidad masculina.
La nueva ley será ahora revisada por los tribunales de la Unión Europea. Además, existen precedentes europeos que refuerzan la defensa de los descendientes.
- Se abre un nuevo frente legal
- Todavía se pueden presentar demandas.
- Análisis individual de su caso.
El estudio fue diseñado por expertos de la Sociedad Italiana de Andrología (SAI), con motivo del “Día del Padre” en Italia.
“En Italia, la edad a la que se tiene el primer hijo ha aumentado en 10 años, de 25 años a finales de los años 1990 a alrededor de 36 años en la actualidad. Nuestra sociedad concede un papel tardío a la reproducción, olvidando que la fertilidad es tanto masculina como femenina, alcanza su punto máximo entre los 20 y los 30 años y el potencial fecundante del hombre está en fuerte descenso”, explica Alessandro Palmieri, presidente de SIA.
Según el experto italiano, “es necesario enseñar a los jóvenes la importancia de una fertilidad sana, en el momento adecuado y preservada”, además de ser “fundamental para disipar el mito de los hombres fértiles en todas las edades”.
Los expertos del SAI también advirtieron sobre la probabilidad de que los niños desarrollen problemas de salud a corto y largo plazo y anunciaron un nuevo suplemento para “ayudar” a la fertilidad masculina, en colaboración con el Instituto de Farmacología Clínica de la Universidad de Catanzaro.
El compuesto se llama “Drolessane”, una mezcla de siete sustancias naturales cuyos beneficios quedan demostrados por una revisión de estudios publicados en la revista Uro.
Dos de estas sustancias tienen efectos específicos sobre la fertilidad masculina: la escina, extraída de las semillas y de la corteza del castaño de Indias, un antioxidante útil para preservar la fertilidad, pero también para prevenir los síntomas de la prostatitis crónica implicada en la reducción de la fertilidad, y el licopeno, presente en tomates, que pueden aumentar la calidad del esperma y proteger contra los efectos de los radicales libres. (Reuters)







































