Después de casi cinco años de trabajos de restauración, la icónica escultura de Apolo Belvedere volvió a estar expuesta al público en Museos Vaticanos.
La emblemática obra de mármol, que representa al dios griego Apolo tras disparar una flecha con su arco, fue restaurada para devolverle su solidez, utilizando, entre otras cosas, una barra de carbono y acero insertada en su base.
Los expertos también utilizaron fragmentos de yeso que datan de los siglos V y VI a.C. para reconstruir una de las manos de la estatua de 2,24 metros, en sustitución de la realizada por el artista florentino Giovanni Angelo Montorsoli después de que la escultura fuera descubierta en Roma en 1489, entre las ruinas de una antigua domus.
Los trabajos de restauración de la obra costaron alrededor de 150 euros, además de los 100 euros del proyecto de renovación, y fueron financiados en parte por los Patronos de Arte de los Museos Vaticanos. La revitalización de la estatua comenzó después de que se detectaran “daños estructurales graves” en 2019.
“El principal desafío fue tener el coraje de retirar una obra tan importante de nuestros museos y emprender acciones que también requirieron mucho tiempo”, analizó Barbara Jatta, directora de los Museos Vaticanos. (Reuters)







































