La Asociación Cristiana de Trabajadores Italianos (ACLI) expresó su oposición a la decreto-ley número 36, de 28 de marzo, que modifica las reglas para la obtención de la ciudadanía italiana por descendencia.
La nueva norma limita el derecho a la ciudadanía sólo a los hijos o nietos de italianos nacidos en Italia, modificando el principio establecido por la Ley 91 de 1992. ACLIA Sostiene que el cambio no tiene en cuenta la complejidad de la cuestión y perjudica la relación entre Italia y su diáspora.
“El decreto ignora el debate necesario y cierra la puerta a las contribuciones de los representantes de los italianos en el extranjero”, afirmó Emiliano Manfredonia, presidente nacional de ACLI. Criticó la utilización del decreto-ley para un tema que, según él, debe pasar por el Parlamento, donde ya hay propuestas en trámite.
El gobierno justificó la medida por motivos de urgencia y seguridad nacional. Sin embargo, ACLI ve la medida como un intento de restringir el acceso a la ciudadanía, en un contexto de caída de las tasas de natalidad y nuevos desafíos demográficos.
Para Manfredonia es necesario valorar el vínculo entre la sangre y la pertenencia a la comunidad italiana a través de la lengua y la cultura. “Convertir la ciudadanía en algo puramente generacional es un error”, afirmó.
En contra de la simplificación del proceso también se manifestó Matteo Bracciali, vicepresidente de la Federación Internacional de ACLI. Abogó por criterios más claros, como exigir el dominio del italiano, y criticó la propuesta de limitar el acceso como forma de reducir la presión sobre los consulados.
«La ciudadanía no puede ser una concesión burocrática ni restrictiva. Debe ir acompañada de medidas que fortalezcan los lazos culturales y sociales con Italia», afirmó.
La ACLI también pide que el Gobierno escuche a entidades representativas como la comités y el CGIE e invertir en herramientas de formación e información, con el objetivo de integrar a los “nuevos italianos” en la vida pública del país.
Sobre la entidad
ACLI (Asociación Cristiana de Trabajadores Italianos) es una organización católica fundada en 1944, con una fuerte presencia social y política en Italia. Actúa en áreas como el trabajo, la asistencia social y la ciudadanía. Tiene una influencia histórica en el sindicalismo y la política italiana, especialmente en el período de posguerra.
Su brazo más conocido, el Patronato ACLI, ofrece apoyo gratuito a trabajadores, jubilados e inmigrantes, incluidos aquellos en el extranjero. Con presencia en más de 30 países, incluido Brasil, es una referencia en orientación sobre seguridad social y derechos sociales.
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