De hecho, Europa perdió el control de la inmigración hace mucho tiempo. El creciente flujo de migrantes procedentes de África y Oriente Medio alimenta una sensación de inseguridad en varios países y, para 2025, impulsará el auge de partidos con una retórica abiertamente antiinmigración.
Este escenario condujo a un endurecimiento generalizado de las políticas migratorias y reforzó la retórica contra la llamada "islamización" del continente, un tema central en los debates parlamentarios, las campañas electorales y los foros internacionales.
En Italia, la postura intransigente proviene directamente del gobierno. Giorgia Meloni, Matteo Salvini y Antonio Tajani actúan como un bloque. Si bien el partido Liga de Salvini proyecta la imagen más radical en materia de migración, en la práctica, El trío implementa una política coordinada.
El gobierno ha impuesto barreras a la entrada de extranjeros y ha hecho aún más difícil... Reconocimiento de la ciudadanía italiana por descendencia.Meloni presiona a Bruselas para que aumente la vigilancia fronteriza. Tajani, ministro de Asuntos Exteriores, ha aprobado proyectos destinados a obstaculizar los trámites consulares.
Francia atraviesa una situación similar. El partido Agrupación Nacional (RN), liderado por Marine Le Pen, aboga por medidas severas contra la "islamización de la sociedad francesa", una causa que goza de gran popularidad.
En Alemania, el crecimiento de la AfD (Alternativa para Alemania) se concentra en las regiones orientales, con un enfoque en la "protección de la identidad alemana".
En Suecia, los Demócratas Suecos (SD) han aumentado su representación parlamentaria con propuestas de deportaciones masivas y recortes a las prestaciones sociales. En Hungría, el primer ministro Viktor Orbán mantiene una postura inflexible contra la entrada de musulmanes, reforzando las fronteras nacionales con el apoyo de sus aliados en Polonia y Eslovaquia.
En Portugal, el partido Chega, liderado por André Ventura, también ha ganado terreno apostando por la retórica nacionalista. El partido aboga por el cierre de fronteras y una revisión más estricta de las leyes de nacionalidad, especialmente para frenar la entrada de inmigrantes africanos y árabes, lo que, por extensión, afecta a los brasileños.

Estos partidos comparten los mismos métodos: exaltan el nacionalismo, atacan la integración europea y utilizan las redes sociales para difundir discursos que refuerzan el miedo y la división. Incluso cuando no están en el poder, sus ideas influyen en las políticas públicas y endurecen las leyes.
Los expertos señalan que el avance de estas fuerzas se ve favorecido por prolongadas crisis económicas, inestabilidad social y una sensación generalizada de amenaza a la identidad cultural europea. El efecto práctico es un continente más cerrado, con burocracias reforzadas y discursos excluyentes que se integran en la vida política cotidiana.






















































