La legislación europea exigirá que todos los vehículos nuevos vendidos a partir del 6 de julio estén equipados con Intelligent Speed Assist (ISA), un asistente de velocidad inteligente.
La medida tiene como objetivo evitar que los conductores excedan los límites de velocidad y sean multados, especialmente en Italia, el país de la industria fina.
Es el primer paso hacia un sistema automático que Unión Europea pretende hacerlo obligatorio y que sólo la presión ejercida por la Asociación Europea de Fabricantes de Automóviles (ACEA) lo impidió.
La imposibilidad de superar los límites de velocidad haría poco interesante tener en el mercado vehículos más potentes, la mayoría alemanes.
Bruselas, a través del Consejo Europeo de Seguridad en el Transporte (ETSC), afirma que ISA puede reducir las colisiones en un 30% y las muertes por accidentes de tráfico en un 20%, si se utiliza.
ISA identifica la velocidad máxima permitida en cada ubicación, con la ayuda de la cámara y el posicionamiento GPS, sistema que también calcula con precisión la velocidad recorrida por el vehículo. Siempre que se supera el límite, ISA restringe el rendimiento del motor para respetar el límite.
Para realizar una maniobra o completar un adelantamiento, el sistema permite superar momentáneamente la velocidad autorizada en el lugar.
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