La mayoría de los italianos cree que se debería restringir la inmigración. Según el Informe del 59.º CensoSegún una encuesta publicada este viernes (5), el 63% de la población apoya la limitación de los flujos migratorios. La encuesta también muestra una percepción negativa generalizada hacia los extranjeros.
Según la investigación, el 59% de los italianos cree que La presencia significativa de inmigrantes en un barrio provoca la degradación de la zona.. Además, el 54% considera que los extranjeros son una amenaza para la identidad y la cultura nacionales.
La resistencia a la integración también es significativa. Solo el 37% de la población se declara a favor de que los extranjeros participen en las elecciones públicas. Permitir que los extranjeros voten en las elecciones administrativas solo cuenta con el apoyo del 38% de los entrevistados.
Presencia extranjera y exclusión social
El informe indica que más de 5,4 millones de extranjeros residen actualmente en Italia, lo que representa el 9,2 % de la población residente. La mayoría vive en condiciones de exclusión social.
De los 2,5 millones de trabajadores extranjeros, el 29 % tiene contratos temporales o trabaja a tiempo parcial involuntariamente. Casi el 30 % trabaja en empleos no cualificados. Entre quienes poseen un título universitario, el 55,4 % desempeña trabajos por debajo de su cualificación, una proporción significativamente mayor que entre los italianos (18,7 %).
La tasa de pobreza absoluta entre los extranjeros es del 35,6%, frente al 7,4% entre los ciudadanos italianos.
Distribución y crecimiento de la población
El número de residentes extranjeros aumentó principalmente en ciudades como Parma (+4,9%), Prato (+3,8%) y Latina (+3,7%). Las principales razones de este crecimiento son las oportunidades laborales y la presencia de comunidades inmigrantes consolidadas.
Al mismo tiempo, 11 áreas metropolitanas italianas registraron una disminución de la población entre 2014 y 2024. Las mayores disminuciones se registraron en Messina (-7,1%) y Florencia (-1,6%). Roma mostró estabilidad, y ciudades como Milán y Bolonia Crecieron un 1,9% durante el período.













































