Tanto los locales como los extranjeros y los italobrasileños se enfrentan a un calvario burocrático al intentar obtener certificados en Roma.
En medio de problemas tecnológicos, pérdidas de archivos y registros extraviados, la emisión de certificados, documentos fundamentales para ejercer derechos básicos, se convierte en una pesadilla para quienes necesitan acreditar su identidad, acceder a servicios o regularizar situaciones personales.
La larga espera por el certificado de nacimiento
Luiz Ferro, de 32 años, celebró el reconocimiento de su ciudadanía italiana en el Tribunal de Roma en 2021, pero su alegría pronto dio paso a la frustración.
“Ya pasaron 18 meses desde que solicité mi acta de nacimiento y aún no he recibido nada”, lamenta.
Aun con toda la documentación en regla, se encuentra atrapado en un sistema que parece incapaz de satisfacer la demanda de manera eficiente. “Es increíble que tenga que esperar tanto para tener un documento básico”, lamenta, reflejando el sentimiento de innumerables ciudadanos que dependen de este tipo de documentos para acceder a servicios esenciales.

La carpeta perdida
La pareja formada por Giulia y Fernando Buccolo se enfrenta a un drama similar. Después de años de matrimonio, el deseo de oficializar la unión se convirtió en una pesadilla burocrática. “Fuimos a la comuna para emitir los certificados de matrimonio, pero nos informaron que la carpeta con nuestros documentos se había perdido”, dice Giulia, visiblemente conmocionada.
Matteo añade: «No hemos podido regularizar nuestra situación para acceder a otros derechos, como el pasaporte italiano». La negligencia administrativa y la pérdida de documentos fundamentales han generado inseguridad, dejando a los ciudadanos sin una solución concreta para resolver problemas que afectan directamente su vida diaria.
Documento no encontrado
Andréia Medeiros, de 45 años, relata un episodio que expone aún más la fragilidad del sistema.
Hace diez años, envió, a través del consulado italiano en São Paulo, un certificado de matrimonio que debería haber sido transcrito y actualizado por el municipio. "Han pasado diez años, y cuando necesité el documento para un trámite, me informaron que simplemente no se podía encontrar el acta", dice Andréia.
“Es frustrante pensar que un documento presentado hace tanto tiempo pueda simplemente desaparecer del registro oficial. “Esto me deja con la incertidumbre de que mis derechos estén siendo protegidos”.
Para ella, lo ocurrido pone de manifiesto no sólo fallas operativas, sino también una grave deficiencia en la organización y gestión de los registros civiles en la capital del país.
Teléfonos y correos electrónicos sin respuesta
La frustración de los ciudadanos aumenta por la dificultad de contactar con los organismos responsables. “No hay nadie a quien recurrir”, lamenta Luiz Ferro.
Todos los números de teléfono que figuran en el sitio web de la comuna no son contestados y, según informes, los correos electrónicos, ya sean simples o a través de canales como PEC, nunca reciben respuesta.
Para quienes insisten en buscar atención presencial, el sistema informa que los turnos están reservados para dentro de dos meses, agravando aún más la sensación de impotencia y abandono.






































