Ricardo Merlo, líder del Movimiento de Asociaciones Italianas en el Extranjero (MAIE), criticó duramente al gobierno de Meloni en la reunión del Consejo General de Italianos en el Extranjero (CGIE) celebrada este miércoles (1 de septiembre) en Roma. Calificó la ley de ciudadanía italiana creada por el viceprimer ministro Antonio Tajani de "errónea, inútil e ingrata".
Según Merlo, la nueva ley, en lugar de reducir las demandas, crea un sistema costoso y desigual que sólo beneficia a quienes pueden pagar abogados especializados.
A pesar de su discurso contundente, Merlo y sus aliados siguen formando parte de la base de apoyo del gobierno. No ha habido indicios concretos de ruptura. El MAIE, creado para defender los derechos de la diáspora, conserva sus escaños en el Parlamento como parte de la mayoría que aprobó las restricciones a la ciudadanía por descendencia, el ius sanguinis.
Contradicción entre discurso y práctica
La inconsistencia entre el discurso público y la práctica política del MAIE no es nueva. El partido ha participado en gobiernos de izquierda, como el de Giuseppe Conte, y hoy apoya a la coalición de derecha liderada por Giorgia Meloni, Antonio Tajani y Matteo Salvini.
La lógica ha sido la de asegurar un espacio de influencia, incluso si esto significa apoyar medidas que perjudican a millones de descendientes de italianos en el extranjero.
La contradicción se hizo aún más evidente la semana pasada. Tras declarar a la prensa argentina que el partido dejaría de apoyar al gobierno hasta que cambiara su política hacia los italianos en el extranjero, el senador Mario Borghese, también del MAIE, viajó a Calabria para apoyar la campaña electoral de Roberto Occhiuto, aliado de Tajani.
El episodio refuerza la percepción de que el partido trabaja más para preservar espacios políticos y beneficios institucionales que para defender eficazmente a la comunidad italiana en el exterior.
Crítica sin consecuencias
En el CGIE, Merlo manifestó su esperanza de que la Corte Constitucional revoque la sección de la nueva ley que tiene efectos retroactivos. Sin embargo, esta crítica no se ha reflejado en acciones prácticas.
MAIE sigue siendo parte de la base parlamentaria, conserva el acceso a cargos y fondos y evita abordar las contradicciones entre sus acciones públicas y su comportamiento político en Roma.
Entre duros discursos y apoyo silencioso, el partido adopta una estrategia habitual: criticar en público, pero no abandonar el poder en Roma.






































