El Viceprimer Ministro y Ministro de Asuntos Exteriores de Italia, Antonio Tajani[Nombre], representará al país en la primera cumbre climática en la Amazonía, que precede a la 30ª Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático, COP30.
Según el Ministerio de Asuntos Exteriores italiano, conocido como Farnesina, Italia “reafirmará su firme determinación de hacer su parte para limitar el calentamiento global, instando a todos los Estados participantes a combinar ambición y realismo, persiguiendo los objetivos climáticos con apertura e innovación, pero evitando el dogmatismo”.
Según la misma fuente, el país también contribuyó “al importante resultado alcanzado hoy (5) por los ministros de Medio Ambiente de la Unión Europea, quienes, antes de la COP30, confirmaron el objetivo climático de reducir las emisiones de gases de efecto invernadero entre un 66% y un 72% (en comparación con los niveles de 1990) para 2035”.
La agenda oficial incluye visitas simbólicas.
En Belém, ciudad que acogerá la esperada conferencia de la ONU sobre el clima, el Ministro de Asuntos Exteriores visitará la plataforma flotante "AquaPraça", un innovador proyecto urbano creado por el estudio Carlo Ratti Associati.
El Tribunal Supremo reafirmó: la ciudadanía se nace con la persona.
- Se abre un nuevo frente legal
- Todavía se pueden presentar demandas.
- Evaluación individual antes de tomar cualquier decisión.
También pasará por la Basílica de Nuestra Señora de Nazaret, construida a principios del siglo XX según un diseño del arquitecto italiano Gino Coppedè.
La agenda también incluye visitas a la comunidad terapéutica Fazenda da Esperança y al Hospital da Divina Providência, ambos en Marituba, en las afueras de Belém, donde trabajan misioneros italianos.
Distanciamiento de la comunidad ítalo-brasileña
Desde marzo de este año, cuando lanzó el Decreto-Ley N° 36/2025 Por promover un cambio radical en las reglas para el reconocimiento de la ciudadanía italiana, Antonio Tajani pasó a ser antipático para gran parte de la comunidad ítalo-brasileña.
En Belém, sin embargo, el canciller estará protegido de cualquier posible protesta.







































