El Etna entra en erupción en el sur de Italia, asustando a los turistas. Las autoridades monitorean la lava y la ceniza. El aeropuerto permanece abierto.
Las casas por 1 euro atraen a los extranjeros, pero los italianos evitan la oferta. La burocracia, la desconfianza y los desafíos de la vida rural explican el desinterés local.