Un terremoto de magnitud 4,4 sacudió la región volcánica de Campi Flegrei y la ciudad de Nápoles en la madrugada del jueves (13). El temblor provocó pánico entre los vecinos, que corrieron a las calles.

El epicentro se registró frente a la costa este de Pozzuoli, a una profundidad de 2,5 kilómetros, según el Instituto Nacional de Geofísica y Vulcanología de Italia (INGV). El terremoto fue seguido por una serie de temblores más pequeños.
Daños y respuesta de las autoridades
La Agencia de Protección Civil de Italia dijo que las evaluaciones iniciales indicaron daños menores a la infraestructura y 11 personas heridas fueron trasladadas al hospital.
Imágenes compartidas en redes sociales muestran autos cubiertos de escombros y residentes asustados. Las autoridades locales registraron cientos de llamadas poco después del temblor.

Miedo entre los residentes
“Parecía una bomba”, dijo un residente al sitio web. Tgcom24. Otro residente dijo que no pudo regresar a casa por temor a nuevos temblores. Un hombre de Bagnoli dijo: “Ya no podemos dormir. “Tenemos miedo.”
Como medida preventiva, las escuelas de Pozzuoli y Bagnoli permanecerán cerradas este jueves. El alcalde de Bacoli, Josi Gerardo Della Ragione, pidió a la población mantener la calma y aconsejó seguir las informaciones oficiales.

Aumento de la actividad sísmica
El alcalde de Nápoles, Gaetano Manfredi, comparó el temblor con el de mayo de 2024, pero con epicentro más cercano a la ciudad, lo que amplió su percepción. Según él, “hubo un momento de pánico, pero luego todo se calmó”.
La primera ministra italiana, Giorgia Meloni, dijo que estaba monitoreando la situación y en contacto con las autoridades locales.
La región de los Campos Flégreos, donde viven alrededor de 500 personas, es una caldera volcánica que ha experimentado un aumento de la actividad sísmica en los últimos años debido al fenómeno del bradismo, caracterizado por el movimiento vertical del terreno provocado por variaciones en el volumen del magma subterráneo.

Riesgo de erupción
El INGV informó que la fase actual de intensificación del bradisismo es similar a las ocurridas en agosto de 2023 y mayo de 2024, pero afirmó que “no hay señales de una erupción inminente”.
El último evento eruptivo del volcán ocurrió en 1538. Los científicos, por ahora, han descartado un riesgo inmediato de erupción, ya que no hay evidencia de que el magma suba a la superficie.






































