Desde el pasado domingo (1), los barcos de más de 25 mil toneladas, incluidos los cruceros, tienen prohibida la navegación por el centro histórico de venecia, medida que impidió a la UNESCO incluir la ciudad en una lista de “patrimonios en riesgo”.
A principios de agosto entró en vigor el decreto del gobierno del primer ministro Mario Draghi que establecía una solución temporal para impedir que los grandes buques cruzaran la cuenca de San Marco y el canal de la Giudecca, en el corazón de la capital de Véneto.
Hasta el mes pasado, los cruceros atracaban en una terminal de pasajeros junto a la principal estación de tren de la ciudad, lo que produjo impactantes imágenes que mostraban el contraste entre el gigantismo de estos transatlánticos y la fragilidad de los edificios de Venecia.
Sin embargo, los barcos grandes se dirigirán ahora de forma provisional al puerto comercial de Marghera, en el continente de la ciudad. Mientras tanto, el gobierno ya lanzó un concurso internacional de ideas para una solución definitiva al problema, y se espera que el ganador se anuncie el 30 de junio de 2023.
“Es una victoria muy importante, que demuestra cómo la fuerza de la comunidad es capaz de determinar las decisiones gubernamentales y obligar a gigantes como las multinacionales de cruceros a someterse a las reglas”, dice un mensaje publicado en Facebook por el Comité No Grandi Navi ( “ no a los grandes barcos”), líder de la campaña para prohibir los cruceros en el centro de Venecia.
"Nuestra batalla no se detiene y continuará hasta que los barcos, como siempre hemos dicho, estén fuera de la laguna [de Venecia]", añade el comunicado. (ANSA).







































