El turismo sigue siendo una de las principales fuentes de crecimiento económico de Italia. Según una encuesta de Federmeccanica y Federturismo, el sector representa el 30,5 % del crecimiento económico, superando al comercio, que representa el 16 %.
Sin embargo, las cifras ocultan un problema estructural: el 75% de los turistas se concentra en tan solo el 4% del territorio nacional. Ciudades como Venecia, Roma y Nápoles lideran el ranking de visitantes, mientras que otras regiones prácticamente no reciben flujo turístico.
En 2022, Venecia atrajo a 6,5 millones de turistas, seguida de Roma, con 4,9 millones, y Nápoles, con 1,8 millones. Por otro lado, provincias como Isernia, en el sur del país, registraron tan solo 2 visitantes en el mismo período, según datos del Istat recopilados por The European House Ambrosetti.
El turismo de masas sobrecarga las ciudades y no mejora los salarios
La concentración de visitantes ejerce presión sobre los servicios urbanos y eleva los precios de los inmuebles y los alquileres. El llamado sobreturismo Ahuyenta a los residentes y perjudica el bienestar local. Estos costos no se contabilizan en el PIB, pero impactan directamente la calidad de vida y la productividad en áreas como el transporte y la infraestructura.
A pesar de su impacto económico, el turismo no genera empleos de calidad. Según el ISTAT, entre 2015 y 2023, los precios del alojamiento y la restauración aumentaron un 21,9%, mientras que los salarios solo aumentaron un 5%. Además, el 70% de los trabajadores del sector tienen contratos temporales y precarios. En comparación con 2012, los precios subieron un 60%, pero los salarios se mantuvieron prácticamente estancados.







































