Durante años, obtener la ciudadanía italiana directamente en los municipios atrajo a los brasileños que buscaban rapidez. La promesa era clara: un pasaporte en tiempo récord. Sin embargo, lo que parecía un trámite sencillo se convirtió en el blanco de una decisión definitiva del Tribunal Supremo italiano, que clasificó la residencia ficticia como un grave delito de falsificación de documentos. La semana pasada se publicó la sentencia 882/2026 del Tribunal de Casación., confirma que la ausencia de residencia habitual — la residencia real — invalida el proceso de reconocimiento de ciudadanía.
El abogado Andres Montone Explica que la decisión afecta directamente las prácticas que desconocían la presencia real del solicitante. dimora Es una cuestión de hechos, no de papeleo. El reconocimiento administrativo de la ciudadanía no crea un derecho adquirido cuando se basa en la ilegalidad o el fraude”, advierte el experto.
La vivienda real es un requisito imprescindible.
El Tribunal rechazó con claridad el argumento de que una declaración de presencia, realizada por extranjeros al entrar en Italia, cumple el requisito de residencia efectiva. «El argumento de la defensa confunde dos aspectos que deben mantenerse claramente diferenciados: la situación legal del extranjero en territorio italiano y la inscripción en el registro de la propiedad», declara la sentencia.
"La declaración de presencia regulariza la estancia, demostrando que el extranjero se encuentra en territorio italiano, pero no sustituye la obligación de..." residencia habitual para fines de registro civil. El officiale d'anagrafe "Es necesario demostrar que el solicitante reside efectivamente en el municipio", explica Montone.
Este punto refuerza la gravedad de casos como el de Terni y Brusciano, donde se condenó a servidores públicos por inscribir en el registro civil a ciudadanos que nunca residieron en el lugar. “Cuando un agente declara como cierto un hecho inexistente, como el residencia habitual«La principal víctima es el Estado italiano. Se vulnera la confianza colectiva en la acción estatal», afirma Montone.
¿Riesgo legal incluso sin fraude?
Una de las principales preguntas que se plantean es si la decisión afecta a las personas que pasaron poco tiempo en el municipio, pero que efectivamente residieron allí. Según Montone, el plazo no está definido por ley: «No hay una cláusula de tiempo fijo. Es una cláusula abierta, que se completa con criterios como la continuidad de la presencia, la ocupación de la propiedad y la posibilidad de inspección».
Sin embargo, esto crea un vacío legal. «La ausencia de un parámetro objetivo genera inseguridad jurídica. ¿Cómo puede el solicitante saber cuándo su permanencia ya cumple los requisitos?» residencia habitual?”, pregunta.
El tiempo de dimora No está definido por ley como un plazo mínimo rígido. Se trata de un concepto jurídico indeterminado, cuya concreción depende de la evaluación del caso específico. Por lo tanto, no existe una cláusula de plazo fijo (días, semanas o meses), sino una cláusula abierta, que debe completarse según elementos objetivos, como:
- la ocupación efectiva de un inmueble;
- la estabilidad de la permanencia;
- la continuidad de la presencia;
- la posibilidad de inspección y verificación por parte del Comune;
- La coherencia entre la situación planteada y la realidad fáctica.
Al preguntársele si la administración pública puede revisar acciones pasadas, Montone responde: «La decisión permite a la administración pública revisar acciones pasadas basándose en el principio de autorregulación». El caso del Ospedaletto Lodigiano es un ejemplo citado por el abogado: «Allí, se cancelaron muchas ciudadanías tras constatar la falta de supervisión y presencia real».
Impactos futuros
La sentencia no penaliza los procesos acelerados, sino que condena las prácticas fraudulentas. «La mera finalización de un proceso en un plazo breve no constituye, en sí misma, una ilegalidad. Lo esencial es un análisis concreto del caso. Es deber del Estado sancionar las situaciones ilegales y fraudulentas», afirma Montone.
Según el experto, quienes han seguido todos los pasos legales no tienen nada que temer. "Si el procedimiento se llevó a cabo..." paso a pasoSi se respetan todos los pasos, no hay riesgo. Pero la rapidez, sumada al fraude, tiene un alto precio.
La sentencia del Tribunal Supremo lanza una advertencia definitiva: la residencia ficticia, además de no tener efectos jurídicos, puede constituir un delito. Y el riesgo legal existe incluso... años después del reconocimiento de la ciudadanía.


























































