En Nueva York, Vincenzo Odoguardi, vicepresidente mundial de la Asociación Italiana del Movimiento en el Extranjero (Maie), criticó el nuevo decreto sobre la ciudadanía italiana. El líder afirmó que «quien tiene sangre italiana es italiano» y que «Italia no es un país de ius soli (derecho de propiedad exclusiva)».
Odoguardi recordó que Nueva York fue uno de los principales destinos de la emigración italiana, especialmente después de la Unificación del Reino de Italia y las guerras mundiales. Afirmó que entiende las motivaciones detrás de la propuesta, pero considera la redacción del decreto “una de las peores posibles”.
Cultura e identidad
Para el dirigente, la cultura italiana fue promovida mundialmente por los emigrantes. “Si la carbonara, la pizza y el tiramisú son conocidos en todo el mundo es gracias a la gran emigración italiana”, afirma. Destacó que la identidad no se basa sólo en el territorio, sino en una cultura viva, que incluye más de 180 dialectos, 5.800 tipos de comida, 535 variedades de vino, 60 sitios declarados patrimonio de la UNESCO, además de moda, diseño e industria.
Odoguardi advirtió que el decreto actual representa una peligrosa inclinación hacia el ius soli, un sistema que otorga la ciudadanía a quienes nacen en un territorio determinado. Según él, esto amenaza la continuidad de la cultura italiana entre los descendientes en el extranjero.
Preocupaciones adicionales
El dirigente también criticó la nota técnica adjunta al decreto, que considera a los italianos en el extranjero un “problema de seguridad nacional”. Para él, la definición es “una ofensa inaceptable”.
Maie presentó enmiendas para modificar el texto en el Senado. Uno de los puntos es la eliminación del requisito de dos años de residencia en Italia para los hijos de italianos nacidos en el extranjero. “Sin este requisito, el decreto aún puede proteger a la comunidad italiana en el mundo”, concluyó Odoguardi.






































