Una nueva y preocupante alarma surge de las páginas de El New York Times, el prestigioso diario norteamericano: ¿Italia está destinada a desaparecer?
Según el análisis del diario, sí. Italia es el país occidental que más se está contrayendo, y a un ritmo rápido. Y tal vez incluso esté destinado a desaparecer dentro de unas pocas generaciones a menos que se produzca un cambio radical. Pero ¿lo que está sucediendo? ¿Y cómo revertir la tendencia?
El preocupante descenso demográfico en Italia
los tiempos de explosión demográfica están ahora muy lejos: la recuperación económica tras dos grandes guerras y el bienestar resultante llevaron a la población italiana a formar una familia, provocando que el país registrara un importante aumento demográfico.
Pero nunca ha vuelto a esos niveles, sino que de hecho ha estado en pronunciado descenso durante décadas, y la tendencia no parece dispuesta a revertirse.
A tasa de natalidad Es uno de los problemas a los que ya no se puede evitar prestar atención. Muchas ciudades italianas, como Turim por ejemplo, están experimentando una drástica disminución de su población con un número cada vez mayor de parejas que deciden no tener hijos, o solo uno.
Incluso entre familias extranjeras, que hasta hace unos años había contribuido significativamente al aumento de la natalidad en Italia, hay menos niños.
La causa reciente –o mejor dicho, el conjunto de causas– se atribuye a la pandemia y a la crisis que provocó aumentos excesivos de precios en prácticamente todos los sectores (incluido el sector alimentario).
El aumento de la edad media en Italia
Frente a una fuerte caída demográfica, también se observa una notable aumento de la edad media de los italianos. El país se está convirtiendo lentamente en una población de edad avanzada. Para el “New York Times” es tsunami de plata, o tsunami plateado.
Entre los países occidentales, Italia tiene la población que envejece más rápidamente: por un lado, ya no tiene hijos, por otro, tiene una mejor calidad de vida lo que permite que un número cada vez mayor de personas alcance e incluso supere la 100 años.
De hecho, en muchas regiones italianas existe actualmente una auge de habitantes centenarios, lo que, sin embargo, no se corresponde con un aumento igualmente grande de los nacimientos.
Por lo tanto, Italia es destinado a seguir envejeciendo, disminuyendo cada vez más y quizás desapareciendo como población, en unas pocas generaciones. A menos que se encuentre una manera de invertir el rumbo, de estimular la tasa de natalidad tanto entre los italianos como entre las parejas extranjeras que deciden establecerse en Italia.
Sólo así, con el aumento de los nacimientos, que en el futuro pasarán a formar parte del sistema contributivo italiano, será posible cuidar también de las personas mayores.







































